Pioneras
- unaiugalde
- 28 oct 2022
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 10 jun 2024
Esta es la primera entrada de la serie "Okupas". En un polígono industrial con parcelas sin ocupar describimos las plantas que allí se han instalado. En esta entrada nos ocupamos de las primeras plantas que se instalan en el lugar: las Pioneras.
Contexto
En Octubre de 2009 se inauguró el Polígono Industrial Araso en Irún (abajo).

Desde entonces se han erigido pabellones a lo largo de los años. Sin embargo, algunas parcelas han quedado vacías. La tranquilidad de estos sitios los ha convertido en lugares de descanso y pernoctación para los camioneros.
Con el tiempo (2022, abajo), la capa de grava grisacea que cubría las parcelas ha ido perdiendo ese aspecto uniforme y aséptico del principio.

La Naturaleza ya ha empezado a reestablecerse en estas ámplias heridas abiertas.
Las protagonistas de esta historia tienen orígenes diversos. Algunas, han sido traidas de fuera. Otras, en cambio, son de casa y bien conocidas. Conocidas o nó, las metemos en el mismo saco y a menudo las menospreciamos. Son !Maleza!
Pioneras
Cuando construyeron el Polígono Industrial se plantaron abedules en las aceras. Estos árboles proyectados no han pasado de los tres metros de altura, en buena medida, por la pobreza y escasez de suelo, pero sobre todo, por los brutales cortes de poda que han sufrido.

Sin embargo, nuevos inquilinos se han instalado sin invitación, se han adaptado y están progresando al borde de las parcelas. Los Chopos (Populus nigra) alcanzan ya seis o siete metros de altura. Este árbol tiene preferencia por suelos removidos y pobres donde hay humedad, o las orillas de los rios, donde son los primeros colonizadores. Sus semillas, recubiertas de pelusa se desplazan como plumas llevadas por el aire. Para germinar necesitan dos condiciones: agua y sol. Este último requisito señala que el terreno está libre de competidores. Y es que el Chopo es una especie Pionera en esto de la conquista de espacios. Allá donde el terreno es demasiado pobre para otros árboles es donde el chopo se encuentra a gusto. Todas las especies pioneras comparten esta capacidad. Sus raices establecen relaciones estrechas de mutuo beneficio con los microorganismos del subsuelo. Los azúcares obtenidos por la planta a través de la fotosíntesis son intercambiados por el azufre, fósforo, nitrógeno y microelementos que los microorganismos liberan del substrato. Esta colaboración permite que ambos puedan implantarse en etornos tan hostiles como las riveras arenosas de los rios.

En otros sitios, donde el suelo es más seco y compacto, se han instalado arbustos pioneros. Bacharis halimifolia (Chicla, izquierda) es un arbusto de flores blancas originario de Norte América donde es empleado como remedio frente a problemas respiratorios. Aquí, se considera como planta invasora. Otro arbusto llamativo es Dittrichia viscosa (Olivarda, abajo) por sus flores amarillas. Proviene de la zona del Mediterraneo y se ha empleado tradicionalmente como planta medicinal contra la malaria. Para nosotros es una mala hierba.

Un tercer arbusto frecuente en las parcelas es, Salix cinerea (Sauce ceniciento), extendido en Europa y Eurasia.
Entre las herbáceas, Melilotus albus (Trébol o Meliloto blanco), Medicago lupulina (Mielga negra) y Lotus corniculatus (Zapaticos del Niño Jesús, Cuernitos) son leguminosas. Los miembros de esta familia albergan en sus raices bacterias del género Rhizobium que son capaces de fijar nitrógeno de la atmósfera. Mediante un intercambio entre planta y bacteria, la planta dispone de nitrógeno fijado del aire a cambio de azúcares que ella obtiene por la fotosíntesis. Al margen de esta característica, también consiguen otros elementos (zinc, hiero, manganeso, molibdeno...) mediante tratos con otras bacterias asociadas a la raíz.
Conyza canadiensis (Hierba carnicera, abajo), Sporobolus indicus (Espartillo) y Cyperus eragrostis (Cortadera) son también conocidas por establecerse en entornos removidos y pobres. Esta última ha sido documentada por establecerse en arenas contaminadas con vertidos de petroleo crudo. Typha latifolia (Espadaña o Cola de gato) es un junco especialmente adaptado a terrenos empantanados. En este caso, se encuentra allá donde se forman temporalmente charcos.

Vista la dificultad para instalarse en estos entornos y la enorme capacidad que estas plantas pioneras tienen para adaptarse a ellos, llama la atención lo poco que sabemos sobre estas capacidades. La respuesta podría estar en que no presentan un interés comercial.
Las plantas Pioneras vistas en las parcelas de Araso se reunen en esta Tabla.
Nombre Científico | Nombre común | Distribución | Tipo de Planta |
Chopo | Eurasia | Arbol | |
Chicla | América del Sur | Arbusto | |
Olivarda | Mediterraneoa | Arbusto | |
Sauce ceniciento | Eurasia | Arbusto | |
Hierba carnicera | América del Norte | Herbácea | |
Trébol blanco | Eurasia | Herbácea | |
Mielga negra | Europa - Asia | Herbácea | |
Espadaña | General | Herbácea | |
Cortadera | América del Sur | Herbácea | |
Espartillo | América | Herbácea | |
Zapaticos del Niño Jesús, Cuernitos | Sur de Europa - Norte de Afrika | Herbácea |
Las plantas pioneras no se establecen de manera permanente. Su propio crecimiento, a su vez, genera cambios en el propio entorno. Con el paso del tiempo, la acumulación de hojas y su degradación contribuye al enriquecimiento del suelo. Esto, a su vez, abre la puerta a la llegada de otro grupo de plantas llamadas Secundarias. El proceso conocido como Sucesión Ecológica explica la gradual suplantación de las plantas pioneras por las secundarias como un paso más dentro de una dinámica que encadena relevos entre grupos de organismos.
Conclusión
Las plantas pioneras son conocidas "Malas hierbas" capaces de instalarse en los terrenos más inhospitos: desiertos, orillas de ríos y estarios, zonas devastadas por terremotos, desprendimientos de tierra o volcanes. Toleran la sequía, suelos pobres en nutrientes, altos en sales o contaminados. Tienen requerimientos mínimos para instalarse. Pero el más importante para ellas es que la luz del día las ilumine. Esta señal les indica que no hay competidores. Porque las enormes capacidades de las pioneras para crecer en la adversidad contrastan con sus dificultades para convivir en competición con otras plantas. En este caso, las Secundarias.
En la siguiente entrada nos ocuparemos de este grupo y de las características que distinguen a las "malas hierbas" de otros tipos de plantas.

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